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Misión cumplida: El combustible con plomo es ilegal mundialmente

100 años después de su invención, el mundo ha dejado de usar combustible con plomo, lo que por fin concluye un largo periodo de desfase de esta terrible, tóxica mezcla.

Conoce su historia, y cómo cayó de la gracia del planeta.

El génesis

Los combustibles de antes no tenían la misma calidad que los de hoy.

Eso era evidente cuando veías un motor trabajando, pues venían acompañados de una vibración indeseable y peligrosa, causante de la destrucción de la misma máquina.

Pero en 1921, General Motors encontró una solución a este problema.

No hizo falta más que una cucharadita de tetraetilo de plomo para que, de acuerdo a los testimonios, el motor empezara a ronronear.

Y así nace el combustible con plomo añadido.

En su tiempo esto fue considerado un gran avance tecnológico, y se convirtió en la sensación. Todo vehículo motorizado empezó a usar plomo, desde motocicletas hasta los aviones.

¿El único problema? Sus gases de escape son tóxicos.

Un error tóxico, y sus consecuencias

En retrospectiva, es fácil darse cuenta de que el plomo no era la solución milagrosa que se creía.

Pero cuando estás viviendo en la época es más difícil tener todo el contexto. No era tan sencillo darse cuenta que seguiríamos viviendo con las secuelas del plomo, 100 años después.

Lo curioso es que ya se sabía que el plomo era tóxico, pero la promesa de grandes avances en la industria bastaron para nublar el juicio.

Aunque, si somos honestos, las señales eran claras.

Cuando se popularizó en el mundo el combustible con plomo, se elevaron las tasas de morbilidad, empezó a haber más ataques cardiacos, más cáncer. Había niños y niñas con problemas de desarrollo.

Inicialmente estas fueron conclusiones empíricas, pero en 1950 ya había estudios al respecto, y empezó a relacionarse el plomo con presión alta, fallo de los riñones, anemia, ceguera prematura, infertilidad, y otros.

Pero no fue hasta 1979 cuando un estudio realmente sacudió al mundo de vuelta a sus cabales. Herber Needleman analizó el contenido de plomo en los dientes de infantes, y determinó que este químico les roba puntos de coeficiente intelectual, además de causar otros problemas de comportamiento.

Esto fue un llamado a la acción, y quienes estuvieron en posibilidades de hacer algo, respondieron.

Durante los siguientes 20 años muchos países abandonaron el combustible con plomo. Pero solo lo hicieron aquellos países ricos, con la capacidad económica de costear otras alternativas.

Tristemente, los países en vías de desarrollo no tuvieron esa opción.

La campaña para des-plomizar al mundo

La urgencia de desfasar el plomo era tal que en 2002 se formó una alianza nunca antes vista: La asociación por combustibles y vehículos limpios.

Esta se conformaba por ambientalistas, científicos, funcionarios de gobierno, y líderes de negocios.

Resulta curioso imaginar activistas en pro de un aire limpio trabajando lado a lado con ejecutivos petroleros, pero la situación lo exigía.

En esa fecha, 117 países del mundo seguían utilizando combustible con plomo. Dentro de ellos se encontraba la totalidad de África, lo que resultaba devastador para sus ciudades.

Primero África

El comienzo de esta campaña coincidió con la publicidad de los medios de información, donde empezaban a popularizar la idea de que el plomo es tóxico.

Esta situación le dió una oportunidad a la alianza de atacar, y lo hizo.

Aprovecharon para ayudar a gobierno a actualizarse en estándares de contaminación, a publicar un estudio desmintiendo que el combustible sin plomo daña los motores (ya que había mejores alternativas), e hicieron pruebas de sangre gracias a lo cual descubrieron peligrosas concentraciones de plomo en niños y niñas.

El golpe de gracia fue la actualización tecnológica, lo que le dió la oportunidad a refinerías africanas a empezar a producir combustible 100% libre de plomo.

En ciertas regiones el éxito fue rotundo. 

Para 2006, toda África del sur estaba libre de plomo.

Pero el resto del mundo resultó ser más renuente, y todo un reto.

Luego el mundo

El norte de África, el Medio Oriente, Asia Central, y Asia Oriental, fueron más renuentes a realizar una transición total a los combustibles libres de plomo.

Las razones económicas eran claras, pues este aditivo es muy barato, y el efecto en los motores realmente es positivo.

Hicieron falta 15 años para convencer a todos estos países, pero por fin ha sucedido.

El año pasado (2020) sólo quedaba un país donde fuera legal adquirir combustible con plomo. La última trinchera: Algeria.

Para septiembre del mismo año, el gobierno Algeriano anunció que su empresa petrolera dejaría de utilizar plomo, e iniciaría un periodo de 10 meses de desfase, al final del cual la venta de combustible con plomo estaría, finalmente, prohibida a nivel mundial.

La alianza lo ha conseguido, y es una gran victoria para el mundo.

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