En este momento estás viendo Libros vs E-readers. ¿Qué es mejor para el planeta?

Libros vs E-readers. ¿Qué es mejor para el planeta?

Una tarde lluviosa, un cafecito, y un buen libro. Uff, que buen rato.

Hay quién disfruta libros de ficción por su capacidad de llevarles a conocer un mundo nuevo. Otras personas los usan para aprender sobre historia, arte, y ciencia.

Pero hay para quién el formato es incluso más importante que el contenido. Ese enamoran del tacto, el olor, el peso de los libros físicos.

O por otro lado: Adoran la practicidad de poder cargar miles de libro en un dispositivo digital, y tenerlos a un click de distancia.

Ambas opciones tienen (por supuesto) su propio ambiental, pero… ¿Cuál será la mejor opción?

Hoy te platico un poco sobre cada una de ellas, para que puedas tomar una decisión informada y hagas tu lectura lo más eco posible.

Para ser objetivos, hay que tomar en cuenta toooodo el ciclo de vida completo, pues sólo así se puede hacer una comparativa justa.

¡Iniciamos!

El libro físico: Táctil y clásico

Estamos hablando del formato tradicional: Libro impreso, papel blaco, letras negras.

El tacto del papel y el sonido de las hojas podrán coronarlo como campeón indiscutible en el corazón de los lectores, pero hay que ser imparciales e ir un poco más allá…

Las debilidades del formato físico

Lo más obvio primero: Algo físico y tangible siempre implica (por obvias razones) varias actividades asociadas con los gases de efecto invernadero.

Entre ellas se encuentra la extracción de materia prima, la manufactura, y el transporte.

Cada paso gasta energía y libera dióxido de carbono (además de otros contaminantes).

Esto no sería problema si tuviéramos una economía circular, pero hoy esto aún no existe al 100%.

La gran ventaja del papel

Tal vez todavía no se inventa el libro circular, pero el reciclaje de papel sí que está bastante avanzado.

De esta forma se puede disminuir muchísimo el impacto de cada libro, aunque producir cada ejemplar sigue costando algo al planeta.

Si multiplicamos eso por millones de libros, podemos llegar a un daño significativo.

Químicos y toxinas

Tal vez seas como yo y nunca hayas puesto pie en una imprenta, por lo que solemos asociar a los libros con papel, árboles, y poco más.

Pero si leemos entre líneas, podemos ver que oculta mucho más. 

Los químicos abundan. De forma rápida se me ocurre la tinta, el pegamento, y lo que sea que se necesite para blanquear las hojas. 

Y al reciclar podemos sumar más ingredientes al cocktail. 

Algunos de ellos dañinos para la salud además del ambiente, pero todos ellos cumplen su rol para que el consumidor pueda disfrutarlo al leer la novela de moda, o extraer conocimiento de sus páginas.

El detalle está en el diseño

Es cierto que el libro “tradicional” es fácilmente asociado con todas estas desventajas, pero esto no significa que sea malo, sino que aún tiene muchas oportunidades de mejorar.

Por ejemplo, se pueden aplicar principios de ecoedición, optimizar las rutas del transporte, o usar materiales diferentes.

La idea es revelarnos contra el concepto pre-definido que tenemos de lo que constituye un “libro de verdad”, y atrevernos a cambiar las formas en que siempre se han hecho las cosas., para buscar hacerlas mejor.

El reto es, precisamente, poder ver las cosas de forma distinta. Pero esta visión es el primer paso que hay que dar para rediseñar productos clásicos para convertirlos en algo moderno y sustentable.

Hablando de este tema, hay un libro buenísimo al respecto. 

Se llama de la cuna a la cuna, y si bien menciona un poco su propio proceso de edición, también explica que debemos rediseñar la forma en que hacemos las cosas.

La mejor parte es que lidera con el ejemplo, pues el libro físico no usa papel, sino un tipo de plástico reciclable, a prueba de agua, y tintas sustentables (creo, pero ya tiene rato que lo leí, ¡no me citen en esta última parte! Todo lo demás me consta, y me encanta).

E-readers: Prácticos y ligeros

Los lectores electrónicos están en el otro lado del cuadrilátero, deseosos de tener una entrada triunfal.

¿Podrán conseguirlo?

Es momento de analizarlo.

En este segmento nos referimos a dispositivos que existen solo para leer: Kindle y Kobo son algunos ejemplos.

Si tomamos en cuenta la lectura digital en tablets o computadoras, el análisis sería totalmente diferente, pues el dispositivo se comparte con otras actividades.

Lectura electrónica a la alza

Somos cada vez más los que optamos por leer en formato digital. Se estima que en 2020, la venta de libros electrónicos creció un 37%

¿Pero esto es bueno para el planeta? ¿O esta tendencia traerá nuestra destrucción?

Veamos más a detalle su impacto ambiental.

Impacto equivalente en dióxido de carbono

Según este artículo, la producción de cada Kindle (el lector electrónico estrella de Amazon) tiene un impacto ambiental equivalente a 168 kg de CO2.

Esto sería equivalente a 22.5 libros de papel.

A este dato súmale lo que se genera al transportarlo hasta el cliente, y seguro que acabas con un dato similar al del Royal Institute en Suecia, quien calcula que un e-reader queda tablas contra los libros físicos cuando se usa para leer al menos 33 obras digitales, de unas 360 páginas cada una.

Cuidado con la obsolescencia programada

Ya hemos hablado de ciertos dispositivos que están diseñados para fallar.

Si los lectores electrónicos son presa de estas malas prácticas, será súper difícil que superen al formato tradicional.

Recuerda que debes leer unas 12 000 páginas digitales para que el impacto de tu e-reader sea equivalente a su contraparte física, y a partir de ahí se puede considerar que la lectura electrónica es mejor para el planeta.

¿Tú le sacarías provecho?

Todo depende de la cantidad de lectura que cada uno de nosotras y nosotros realizamos. Habrá quién lea sus 33 libros en un año, y otras personas tardarán mucho más.

Esto no importa tanto, siempre y cuando no “actualices” tu lector cada año para tener la versión más bonita y con más memoria.

El tip es usarlos hasta que se rompan, y luego reciclar sus piezas.

Frente a frente: Comparativa entre formatos

Infografía comparando e-readers vs papel

¡Comparte este artículo!