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Nanorobots vs Microplásticos, la pelea del siglo

Es casi imposible escapar de los microplásticos.

Hasta el Monte Everest los tiene, y aunque no se ven, su mera existencia está dañando al mundo… ¡Nuestro mundo!

Y si no hacemos nada para resolver el problema, estos plásticos tardarán siglos en desaparecer por sí solos.

Ya conoces el problema. Ahí te va la (posible) solución: Usar robots diminutos para descomponer el plástico.

Conoce al enemigo: Los microplásticos

Para poder entender la magnitud del problema, te voy a contar un poco sobre los odiosos microplásticos.

Ya conoces el plástico normal, ¿no? 

Lo usamos para todo, desde electrónicos hasta cubiertos.

Ahora, si te encuentras una botella de plástico en la calle, sería fácil recogerla y ponerla en el bote del reciclaje.

El problema está en que esa botella (y cualquier otro tipo de plástico) se degrada poco a poco.

Realmente no hay forma de evitarlo, pasa con el uso normal.

¡Ah! Pero cuando se degrada realmente no se descompone. Así como no encontramos plástico creciendo en la naturaleza, tampoco es fácil que este polímero sea absorbido por el planeta.

Lo que sucede es que se deshace en piezas cada vez más y más pequeñas, hasta convertirse en lo que llamamos microplástico.

En esta categoría entran todas las piezas de plástico con un tamaño menor a 5 mm.

¡Imagina ponerte a recoger plásticos de ese tamaño! Sería tedioso, por decir poco.

Lo peor de todo es que los microplásticos adsorben metales pesados y contaminantes, así que son muy peligrosos si por accidente son ingeridos.

¿Qué podemos hacer al respecto?

Ahh, la pregunta del millón.

Como muchas otras cosas en la vida, la respuesta no es tan sencilla.

La opción propuesta en este nuevo estudio es usar un catalizador que reaccione con el sol para descomponer los plásticos de una vez por todas.

Esto funciona súper bien en el laboratorio, pero en la vida real hay algunos problemas:

  • Como hablamos de microplásticos, es muy difícil poner en contacto piezas miniatura con el catalizador. (¡Imagina tener que bañar a mano cada partícula!)
  • Se necesita usar pretratamientos y mezcladoras muy aparatosas, por lo que no es un proceso fácil de hacer a gran escala.

Así que la primera opción propuesta no es realmente viable, pero con algunas mejoras, se pudiera convertir en una gran apuesta…

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Entran los nano robots

Esta es la solución a los problemas anteriores.

Puede sonar futurista para nosotros, pero la ciencia lo respalda, y ya se ha comprobado que funciona a pequeña escala.

La idea es convertir el catalizador en robots diminutos que puedan encontrar microplásticos. Una vez que los hallan, se adhieren a ellos y dejan que la química haga lo suyo.

Cuando hicieron el experimento, los investigadores descubrieron que los nanorobots funcionaron con 4 tipos de plástico súper comunes.

Una vez que los microplásticos tuvieron el catalizador, el equipo los dejó a la luz durante una semana. 

En ese tiempo las partículas perdieron el 3% de su masa.

Nada mal, ¿no lo crees?

Esto es el primer avance que busca crear sistemas para capturar y degradar microplásticos en lugares difíciles de alcanzar.

Y quién sabe, tal vez en el futuro podamos dejar a los robots sueltos por el mundo, limpiando la contaminación conforme se vaya generando.

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