Conoce TU DERECHO a reparar, y cómo puedes usarlo

Conoce TU DERECHO a reparar, y cómo puedes usarlo

Si queremos reparar nuestra sociedad, hay que empezar por los productos que utilizamos.

Me gustaría haber experimentado la época en la que los productos no eran efímeros, sino que estaban hechos para durar.

Y si no te duraban lo suficiente, no los tirabas. ¡Los reparabas!

Creo que este es un problema moderno y muy del primer mundo, donde hay mayor poder adquisitivo, y las cosas son mucho más baratas.

En algún momento de la historia, todos podíamos reparar nuestras pertenencias. Si la suela de los zapatos se separaban, se volvían a pegar. Si la ropa se rompía, se podía remendar.

Bueno, este tipo de reparaciones aún podemos hacerlas, pero realmente casi nadie las hace… ¿O qué opinas?

Honestamente, es más cómodo tirar lo que se rompe, ir a la tienda, y reponerlo. Me parece que son contadas las personas que tienen una verdadera cultura de la reparación.

Otros pocos estamos intentando, aprendiendo. Yo, por ejemplo, hace unos meses reparé mi primer par de zapatos.

Mi experiencia fue tan sencilla que me sorprendió que no sea una práctica más popular. Es decir, reparar no solo es mejor para el ambiente, sino que también es más económico.

¿Por qué no está integrado en nuestra cultura?

Si ya has intentado reparar algo más que prendas y zapatos, seguramente ya conoces la respuesta: Simplemente no es tan fácil como suena.

Y no me refiero a las habilidades manuales. Sino al hecho de que no es público el conocimiento necesario para hacer cierto tipo de trabajos. Además de que puede ser imposible conseguir las piezas correctas.

La industria no quiere que reparemos nuestras cosas. ¿No es algo tonto? Mi teléfono es tan mío como mis zapatos. ¿Por qué no puedo repararlo?

Ya lo pagué, debería poder hacer lo que quiera con él. Pero si empieza a fallar y quiero que dure más tiempo, repararlo puede salir casi tan caro como comprarlo nuevo. Y eso si, para empezar, existe el servicio.

Estamos viviendo en un mundo de rentas y suscripciones, donde lo que compramos no nos pertenece al 100%. Una pequeña parte sigue siendo de la empresa que lo vendió. 

Pero esa parte lo es todo.

Hemos perdido nuestro derecho a reparar, y es momento de recuperarlo.

El derecho a reparar: Situación en Europa

Al otro lado del océano ya se han dado cuenta de que esto es un problema.

No solo eso, sino que ya empezaron a hacer algo al respecto. El año pasado la Unión Europea aprobó una ley que formaliza el derecho a reparar de todos los productos electrónicos.

¡Este es un gran avance! Pero… ¿cómo planean hacer que se cumpla?

Me parece que esta es la parte más interesante, porque decidieron utilizar un sistema de etiquetas. 

La idea es facilitar la información para los consumidores. De esta manera nosotros podremos tomar mejores decisiones al respecto.

Por ejemplo, esta etiqueta muestra el “índice de reparabilidad”. Es decir, qué tan fácil (o difícil) es reparar cierto producto.

Etiqueta en francés que indica el "índice de reparabilidad" de un producto, puntuándolo en 9.5/10

Aunque esta iniciativa está súper padre, pienso que aún puede mejorar. 

En mi opinión este tipo de campañas dependen demasiado del consumidor, y como estamos acostumbrados a vivir en una cultura de consumo, el proceso de cambio es demasiado lento.

Harán falta años para que esta información empiece realmente a entrar en nuestra mente, y tal vez generaciones después veamos un cambio.

Aún así hay que reconocer que es un primer paso, y definitivamente es mejor que nada.

Esperemos que otros países (como el nuestro) sigan este ejemplo, y lo mejoren.

Pero tú estás leyendo esto, así que ya eres parte del cambio. ¡Sigue informándote! Aquí abajo te explico qué es realmente el derecho a reparar.

¿Qué es el derecho a reparar?

Es un movimiento que busca recuperar un derecho importantísimo que hemos olvidado.

Su nombre es bastante obvio, pues se trata del derecho a reparar cualquier producto que hayamos adquirido, aunque hay un gran enfoque en los electrónicos.

La razón es simple: Esta industria, más que otras, “protege” su propiedad intelectual, y nos entrega dispositivos mágicos que son como cajas negras.

¡Nadie sabe que pasa dentro!

Bueno, exagero. Seguro hay gente que sí sabe cómo funcionan por dentro, e incluso podrían repararlos, pero no hay un proceso claro, ni información transparente acerca de cómo hacerlo.

Es más, la mayoría de las veces ni siquiera podemos conseguir piezas de repuesto.

Es como si compráramos un carro, y no podemos llevarlo al mecánico. Si se te poncha la llanta no tienes más opción que llevarlo a la agencia, y ellos serán felices de cambiarte la llanta, a cambio de un dineral.

Derecho a reparar vs obsolescencia programada

En otro post te hablamos sobre la obsolescencia programada, y como ciertos dispositivos están diseñados  para fallar, porque esto genera más ingresos.

Es decir, la obsolescencia programada es el enemigo a muerte del derecho a reparar.

Nos quieren forzar a tirar cosas que no es necesario tirar, y al hacerlo estamos dañando a nuestra economía, a la sociedad, y al medio ambiente.

Si logramos establecer una cultura de la reparación, sería mejor para todos. Tal vez no para los bolsillos de los accionistas, pero ¿crees que sea justo que se enriquezcan a costa del planeta y las personas?

Yo no lo creo, y por eso elijo reparar. Te invito a hacer lo mismo. Tiene enormes beneficios para ti.

Los beneficios del derecho a reparar

¿Qué parte te interesa más? 

¿La económica?

¿O la medioambiental?

Te tengo una gran noticia: Como tienes derecho a reparar, no tienes que elegir una o la otra.

Veamos cada una de ellas.

Por el lado del dinero, usar nuestro derecho a reparar significa que tenemos garantías de que un producto va funcionar durante mucho tiempo.

Sí o sí. Sin peros.

Durante algunos años tendrá garantía formal de parte de la empresa, y si te empieza a fallar, es responsabilidad de ellos, no tuya. Ya no tendrás que gastar dinero en comprar de nuevo el mismo producto. 

Y después de este periodo, puedes hacerte cargo de las reparaciones y el mantenimiento, haciendo rendir por años y años tu inversión.

Hablando del medio ambiente, menos productos nuevos significa varias cosas:

  • Menos extracción de recursos.
  • Menos energía gastada.
  • Menos contaminación.
  • Más años de vida para el planeta.

Este tipo de movimientos también apoyan a la economía circular. Si no sabes qué es esto, puedes leer aquí al respecto.

En resumen, el derecho a reparar debería ser un derecho fundamental, y tal vez hasta una obligación. Cada quien puede hacerse cargo de sus productos y repararlos.

¡Retoma tu derecho!

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