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Reciclaje químico: ¿El método perfecto?

El plástico es, sin lugar a duda, uno de los materiales más usados en el mundo.

Sus propiedades son ideales para muchas aplicaciones, y por eso se ha convertido en un componente fundamental de varias tecnologías.

Pero su mayor virtud no compensa el hecho de que está invadiendo nuestro mundo, y no tiene la capacidad de regresar al ambiente.

Esto resalta la importancia de establecer procesos eficientes de recolección y reciclaje de plásticos, pero hoy aún estamos limitados en este aspecto. Pero no es imposible.

Para solucionar este dilema, hoy se quiere encontrar el método perfecto de reciclaje, y una de las soluciones propuestas es la del reciclaje a través de métodos químicos.

Reciclaje mecánico vs Reciclaje químico

La reutilización directa de plástico es comúnmente obstaculizada porque, en la práctica, el reciclaje mecánico sólo funciona parcialmente. 

Esto se debe a que los plásticos suelen estar contaminados y mezclados con aditivos, lo que perjudica las propiedades de los materiales reciclados.

¿Cuál es, entonces, la alternativa?

La respuesta parece ser el reciclaje químico.

Como su nombre lo indica, este método funciona a través de procesos químicos gracias a los cuales el plástico se descompone en sus bloques moleculares.

Estos componentes constructivos pueden ser convertidos en plástico nuevo.

Las limitantes del reciclaje químico

El polietileno es un tipo de plástico cuyo reciclaje químico es particularmente complicado.

Esta situación no sería tan grave, si no fuera por el hecho de que el polietileno es el tipo de plástico más utilizado.

¿Qué es lo que hace que sea difícil de reciclar este plástico?

Para responder esta pregunta hay que saber que todos los plásticos están hechos de largas cadenas moleculares.

Cadena molecular

El polietileno se diferencía de otros plásticos en que estas cadenas son extremadamente estables. Entre más estable la cadena, más difícil es descomponerla en componentes más pequeños.

Por lo tanto, para lograrlo se requieren temperaturas muy altas (mayores a los 600 °C), lo que ocasiona que el proceso consuma demasiada energía.

Al mismo tiempo, el porcentaje de recuperación es limitado. En los peores casos únicamente se logra obtener un 10% del material original.

Cómo lograr un reciclaje químico sustentable

Acabamos de ver que el reciclaje químico del polietileno tiene dos características comunes:

  • Gran consumo de energía
  • Porcentaje de recuperación tan bajo como el 10%

Hoy se está trabajando en un método más eficiente, y con un porcentaje de recuperación de hasta el 96%.

Claramente esto representa una mejora abismal. Pero la pregunta es:

¿Cómo se logra?

La clave de nuestro método son los plásticos con una baja densidad de “puntos de quiebre” predeterminados a un nivel molecular. Esto nos permite descomponerlos sin comprometer la estructura ni las propiedades del material.

Los estudios de vanguardia están utilizando los llamados “puntos de quiebre” de la cadena molecular.

Este método ya ha sido demostrado en plásticos a base de plantas muy similares al polietileno, y la etapa del reciclaje necesita temperaturas de unos 120 °C.

Mejor aún: Esta técnica también ha sido comprobada con plásticos de varios tipos combinados, tal y como ocurre en una situación real.

Los reportes aseguran que las propiedades del material reciclado se encuentran a la par que la del material original, lo que resulta realmente prometedor. 

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