Obsolescencia programada: Diseñado para fallar [Gráfico]

Obsolescencia programada: Diseñado para fallar [Gráfico]

¡Ya casi se acaba el año! Y como siempre, esta temporada parece estar plagada de gastos.

Muchas personas acostumbran a hacer regalos a sus seres queridos. Coincidentemente muchas tiendas aprovechan estas fechas para poner nuevas promociones y rebajas.

Tal vez tú misma hayas aprovechado una de estas ofertas para comprarte eso que siempre quisiste…

Pero, ¿apostarías a que te durará hasta la siguiente navidad?

No estoy poniendo en duda tu capacidad de cuidar y dar mantenimiento a tus pertenencias, pero no me dejarás mentir:

 A veces, aunque pongamos el máximo empeño en cuidar nuestros objetos, parece que simplemente están destinados a dejar de ser útiles.

¿Coincidencia? No lo creo.

Se llama obsolescencia programada, y aquí te explicaremos por qué pasa.

¿Qué es la obsolescencia programada?

Es una estrategia empresarial que busca generar más ganancias a costa del consumidor.

Logran esto al crear un producto o servicio excelente, pero con un fallo fatal: 

La empresa reduce (a propósito) su tiempo de vida útil.

Entonces la obsolescencia programada es un término general que se usa para describir al conjunto de técnicas usadas para reducir artificialmente la durabilidad de un bien.

Como los productos duran menos, los clientes nos vemos obligados a comprarlo una, y otra, y otra vez, a menos que encontremos una mejor alternativa.

Existen tres tipos de obsolescencia programada. Son los siguientes.

Obsolescencia por moda

Esta obsolescencia programada es típica en el mundo de la ropa.

Se le llama “por moda” porque aunque los productos aún estén en buen estado y cumplan adecuadamente su función, su dueña deja de desearlos por razones de estética o moda.

Para algunas personas la ropa simplemente es ropa, y aunque les guste verse bien, no necesitan consumir todos los caprichos de la industria de la moda.

Porque en realidad… ¿Qué tan diferentes pueden ser dos colecciones de primavera de años distintos?

Si te interesa saber más de este tema, dale un vistazo a nuestro post sobre Fast Fashion.

Obsolescencia por calidad

Probablemente este tipo sea el más conocido, y también el más criticado (con justa razón).

Esta variante de obsolescencia programada suele existir en el mundo de la tecnología: Smartphones, tablets, y computadoras pueden verse afectadas.

Su modus operandi es el siguiente:

El fabricante del dispositivo produce una nueva versión cada año, con algunas mejoras. Unos meses antes de que salga a la venta, lo promociona a más no poder, y cuando por fin se estrena, las ventas son astronómicas.

Pero este aparato viene trucado.

A los pocos meses de la compra, empieza a fallar. Estos fallos no son accidente, sino que están directamente programados en el dispositivo.

Es decir, desde su fabricación el producto está diseñado para estropearse en una fecha concreta. Idealmente antes de que salga su versión nueva y mejorada. 

Así los clientes tienen una excusa para comprar un dispositivo nuevo. 

Ah, pero este también viene trucado… 

Es un ciclo de nunca acabar en el que se gastan materiales, energía, y se contamina sin razón, pues la obsolescencia programada solo busca la adquisición económica, sin importar el verdadero costo.

Obsolescencia por función

El último tipo de obsolescencia se produce cuando un producto se vuelve “antiguo”, y es necesario sustituirlo por otro que tenga mejores especificaciones.

Pasa seguido con los teléfonos móviles, pues pasados algunos años llega un punto en el que su software no puede seguir siendo actualizado, por ser un modelo viejo.

Es cierto que en algunos casos esto es perfectamente válido, porque el software no puede seguir soportando hardware viejo infinitamente.

El problema es cuando estas limitantes son artificiales, y el software es el pretexto del fabricante para animar al cliente a comprar un modelo nuevo.

Diseñado para fallar: 3 ejemplos de obsolescencia programada

Ya que sabes a qué nos referimos con obsolescencia programada, veamos algunos ejemplos específicos para que la tengas en contexto, y aprendas a identificarla.

Cartuchos de tinta

4 cartuchos de tinta instalados en una impresora a color

Es muy fácil encontrar una impresora de inyección de tinta a un excelente precio, sobre todo si la buscas un oferta.

La razón es que el verdadero negocio está en los cartuchos de tinta. De hecho, hay ocasiones en que el cartucho puede ser más caro que la misma impresora.

Pero esa no es la peor parte. 

El verdadero crimen de obsolescencia programada es que la tinta viene protegida y no es posible rellenarlas, o peor aún, no te deja imprimir cuando la tinta está baja.

Personalmente me he encontrado con impresoras que no me han dejado imprimir a blanco y negro, ¡cuando la tinta que me faltaba era a color!

Libros de texto mínimamente modificados

La obsolescencia programada no es exclusiva de los aparatos eléctricos. De hecho, los libros de texto de la escuela son otro gran ejemplo.

Entre mayor sea el grado para el cual necesites el libro, más caro suele ser. Una vez que llegas a la universidad, te puedes encontrar que cada semestre requieres de dos o tres libros distintos.

Normalmente la mejor opción para los estudiantes (y el ambiente) sería revender estos libros a los alumnos que vienen detrás de ellos, pero esto se interpone en las ganancias de los autores e imprentas.

Para solucionarlo suelen hacer una nueva edición, con cambios mínimos pero significativos que le hacen la vida imposible a quienes tienen una versión anterior. 

Por ejemplo, cambian el orden de las páginas, o los números en los ejemplos y ejercicios, lo que hace complicado seguir las indicaciones del docente.

Electrónicos irreparables

La obsolescencia programada va en contra de nuestro derecho a reparar

Si se rompe tu calcetín, tienes la opción de remendarlo y seguirlo usando por años, ¿no?

Por la misma lógica, cuando se descompone un electrónico, como nuestro celular, deberíamos poder abrirlo, cambiar piezas, y repararlo. Pero esto no es tan sencillo.

Pareciera que en vez de comprar estos dispositivos, los estamos alquilando, porque aunque son “nuestros”, en realidad no podemos hacer lo que queramos con ellos.

De hecho, el simple hecho de abrir tu celular suele hacer inválida la garantía.

Pero aunque tuviéramos el conocimiento y la voluntad de desensamblar y arreglar nuestros teléfonos, la verdad es que pareciera que es, simplemente, imposible.

No hay piezas de reemplazo, ni manuales de cómo repararlos personalmente.

Si realmente quieres reemplazar una pieza, es probable que puedas acudir a un distribuidor autorizado para hacerlo. 

El truco es que el costo total del servicio suele ser ligeramente menor al de una unidad completamente nueva, así que por pragmatismo, la decisión más lógica (económicamente hablando) es reemplazar todo el dispositivo.

Los números no mienten: Un caso real

Cada año, cuando se estrena una nueva versión del IPhone, se dispara el número de personas que detecta que su modelo viejo se comporta más lento, y lo busca en Google.

Impacto ambiental de la obsolescencia programada

Es cierto que la obsolescencia artificial pasa su factura al consumidor, y la ganancia se la queda el fabricante.

Pero no podemos dejar de mencionar cómo esta práctica está dañando al medio ambiente:

Se generan residuos de manera constante, muchos de ellos tóxicos. Esto es lógico, porque el modelo se basa en comprar, tirar, y volver a comprar.

Se sobreexplotan los recursos de la tierra. Y lo peor es que es de manera innecesaria. Entre más versiones nuevas salgan de cada producto, más recursos deben ser utilizados.

Esto contribuye negativamente a la fecha de sobregiro de la tierra.

Cada año lo terminamos con recursos prestados del futuro.

Y recordando que la sostenibilidad debe ser también social, es importante considerar que la obsolescencia programada apoya la explotación laboral. De no ser así, no se pudiera mantener el ciclo de producción y consumo tan veloz.

¿Cómo evitar la obsolescencia programada?

Una forma con la que posiblemente ya estés familiarizada, es aplicar las 5 R’s:

  1. Rechazar
  2. Reducir
  3. Reutilizar
  4. Reciclar
  5. Reincorporar

A esta lista, nos gustaría agregar 2 erres más, que son muy importantes para combatir la obsolescencia programada:

  • Rentar (antes de comprar)
  • Reparar tus productos rotos (en vez de reemplazarlos)

Como sugerencias adicionales, puedes aplicar la siguiente lista:

  • Adquirir productos que no estén diseñados para estropearse. Lee reseñas, investiga y haz tu tarea antes de comprar.
  • Adquiere garantías de reparación. Así no te verás obligado a elegir entre pagar por reparar, o pagar un poco más por un producto nuevo.
  • Apoya empresas con políticas en contra de la obsolescencia programada.
  • Adquiere productos que sean parte de una economía circular.

¡Comparte este artículo!