7 mitos del plástico (y la verdad detrás de ellos)

7 mitos del plástico (y la verdad detrás de ellos)

Contrario a lo que se podría pensar, ningún material es inherentemente malo. Seguido se propaga información falsa, y un claro ejemplo son los siete mitos del plástico que hoy te presentamos.

Claro que como cualquier otra cosa, el plástico tiene puntos buenos y puntos malos. 

Pero esto no lo convierte inmediatamente en el enemigo del medio ambiente.

En este post queremos presentarte la realidad sobre el plástico, así como sus usos, para que conozcas un poco mejor este material y te sea más fácil decidir cuándo usarlo, y cuándo no.

Recuerda que siempre es muy importante estar informados para ser parte del cambio. Mucho mejor si esa información es verdadera, y no propaga los mismos mitos que seguido escuchamos.

Así que sin más preámbulo, desmintamos algunos mitos comúnes sobre el plástico.

 

Mito 1: Los plásticos tardan 400 años en descomponerse

Uno de los mitos del plástico más populares. Tal vez porque encierra algo de cierto.

La verdad es que los plásticos sí tardan muchísimos años en «desaparecer».

Al menos a simple vista.

Pero realmente no se descomponen de la misma forma que lo hace, por ejemplo, la materia orgánica.

Y la realidad es peor.

Los plásticos empiezan a romperse y forman micro y nano plásticos, así que en realidad, nunca desaparecen.

Simplemente son tan pequeños que no podemos verlos, pero no vuelven a ser aprovechados por el ambiente en un ciclo natural.

Mito 2: Los plásticos biodegradables son la solución

Si el problema de los plásticos fuera del tamaño del sol, los bioplásticos estarían intentando taparlos con un dedo.

No se puede negar que tienen ventajas sobre los plásticos tradicionales, pero no están resolviendo el problema de fondo: Una cultura consumista de artículos desechables.

En lugar de crear nuevos productos que al final causarán otros problemas ambientales, sería mejor transformar por completo el sistema de producción, aspirando a una economía circular.

Además, los bioplásticos ya presentan hoy 3 problemas importantes:

  • Se necesitan condiciones específicas de tiempo y temperatura para poder degradarlos (normalmente son condiciones que deben controlarse a nivel industrial)
  • No existen estándares oficiales para clasificarlos. Es un área gris de la cual se pueden aprovechar las empresas.
  • El ciclo de vida de los plásticos biodegradables es tan similar a los regulares, que terminan causando prácticamente el mismo daño ambiental.

Mito 3: Existen islas flotantes de plástico en los océanos

Este es otro de los mitos del plástico que se ha popularizado por ser una verdad a medias.

Probablemente hayas esuchado sobre la isla de basura y, como yo, la imagines como una masa flotante de plásticos. 

En realidad la mayoría de las «islas» se encuentran formadas por microplásticos, difíciles de ver a simple vista.

Y aunque sí es posible encontrar plástico flotando en el mar, el porcentaje que lo hace es mínimo.

Realmente la mayoría de los plásticos terminan en uno de los siguientes lugares:

  • Dispersos dentro del agua
  • Asentados en el lecho marino
  • Atrapados en el hielo de los árticos
  • Dentro de animales marinos

Mito 4: Reciclar el plástico es la solución

Si recuerdas nuestro post anterior sobre los tipos de plástico que existen, recordarás que no se puede reciclar cualquier plástico.

De hecho, de las 7 categorías de plásticos que existen, solo 1 de ellas (el PET) es popularmente reciclado.

Esto es principalmente por dos razones:

  1. Tiene muchas aplicaciones, así que es fácil encontrarlo en distintos productos
  2. Es un termoplástico, por lo que se puede calentar para cambiar su forma, y en el proceso pierde menos propiedades que otros plásticos.

Y aunque en teoría este plástico es fácil de reciclar, en la práctica resulta un poco más difícil, pues la participación de la comunidad aún no es la suficiente.

Así que sin el apoyo de todos, las recicladoras se encuentran con el problema de tener lotes contaminados con otros tipos de plásticos, o con restos de comida.

En ambos casos, estos lotes se vuelven no aptos para el reciclado. 

Mito 5: Debemos reemplazar las bolsas de plástico por bolsas de papel

Esta propuesta en realidad cambia un problema por otro.

La intención es buena, pero la producción de papel tiene una huella de carbono enorme ( ¡mayor que la del plástico! ).

Si eso no fuera suficiente, el papel también tiene la desventaja de ser difícil de reutilizar, pues es frágil y fácilmente se rompe.

Además sigue promoviendo la cultura de comprar, usar, y tirar, la cual es la verdadera raíz de estos males.

La mejor solución sería cambiar nuestra forma de pensar, y crear una economía sustentable. 

Mito 6: Dejar de usar plástico es la solución

Puede sonar raro, pero tampoco es conveniente eliminar el 100% del plástico.

Este material, analizado de forma objetiva, es increíble. Algunas de sus cualidades son:

  • Duradero
  • Económico
  • Flexible
  • Resistente

Difícilmente encontraremos esas características en otro material y por eso, para ciertas aplicaciones, el plástico es indispensable.

El problema recae en que al crear un material tan fantástico, decidimos que había que usarlo en todo. 

Como ya sabemos, esto ha traído más problemas que beneficios.

Mito 7: Prohibir bolsas y plásticos de un solo uso ocasionará la pérdida de empleos

Esto es más bien una amenaza vacía que las empresas contaminantes esgrimen para defender sus métodos de producción.

Es cierto que el vetar ciertos productos ocasiona, irremediablemente, la pérdida de algunos empleos.

Pero eligen ignorar dos hechos:

  • Las bolsas de plástico únicamente representan el 1% de la industria, mientras que a los popotes les corresponde el 0.05%… Casi nada
  • Sustituir plásticos de un solo uso por alternativas sustentables trae consigo la generación de empleos (probablemente más que los que se perdieron)

Además, cambiar a un modelo que no dependa de plásticos desechables,  sino que prospere gracias a una cultura del reúso, es una oportunidad de negocio con potencial de hasta 10 mil millones de dólares (Según la Fundación Ellen McArthur)

Y aunque este no fuera el caso, hay que mantener presente que el desarrollo económico no se puede dar a costa de la salud de nuestro planeta, y de nuestro derecho a un medio ambiente sano.

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