¿Qué es la biomasa? Descubre esta energía gratuita

¿Qué es la biomasa? Descubre esta energía gratuita

El mundo se encuentra rodeado de biomasa y, aún así, no es una fuente de energía popular en los países más desarrollados. ¿A qué se debe esto? 

Probablemente se debe a su naturaleza, pues Para el ojo menos entrenado, la biomasa tiene un disfraz muy efectivo para evitar ser utilizada por los seres humanos: Aparenta ser basura, o algún residuo.

¿Por qué hace esto? Sencillo, porque estamos acostumbrados a usar y tirar. Si la Biomasa quiere sobrevivir en este ambiente hostil, debe hacer uso de todos los recursos a su disposición. 

Sin embargo, esta artimaña solamente logra engañar a quienes desconocen el valor verdadero de esta fuente de energía renovable. 

Hoy, en Actitud Verde, queremos contraatacar. 

Creemos que la mejor manera de identificar a la biomasa, y reconocer el gran potencial energético que presenta, es estar correctamente informados. Como en los deportes, hay que conocer al oponente, saber su forma, entenderlo. Solo así, podremos utilizarlo a nuestro favor. 

La diferencia radica en que, en realidad, la biomasa no es un contrincante a vencer. De hecho es un aliado en la lucha contra el cambio climático y el calentamiento global. 

Esto no elimina el hecho de que, si no la conocemos, no sabremos identificarla ni aprovecharla, así que puede pasar frente a nuestros ojos y ni siquiera nos daremos cuenta. 

Es más, te puedo asegurar que en tu casa generas constantemente Biomasa que no aprovechas a su máximo potencial 

Sin más preámbulo, hoy te respondemos la pregunta que seguramente te estarás haciendo…

¿Qué es la biomasa?

Vayamos al grano: La biomasa es una fuente de energía a partir de materia orgánica. 

Algunos ejemplos de biomasa son:

  • Madera
  • Paja
  • Residuos de animales
  • Aceites de cocina usados
  • Residuos de cosechas o cultivos

Una forma muy sencilla de identificar si un objeto es biomasa, es hacerse la siguiente pregunta: 

¿Esto estuvo alguna vez vivo?

Si la respuesta es afirmativa, lo  más seguro es que sí sea algún tipo de biomasa. Si observas los ejemplos anteriores, verás cómo esta pregunta sería respondida con un rotundo .

Ahora haz la misma pregunta para materiales como plástico, vidrio, o metal. Como la respuesta sería negativa, puedes tener seguridad de que esos objetos, no son biomasa.

Esto se debe a que la materia orgánica tiene dentro de sí cierta cantidad de energía que puede ser utilizada directamente, o transformada para poder aprovecharse en la generación de calor, de electricidad, o de movimiento.

¿Por qué es importante la biomasa?

A un nivel ecosistema, la biomasa es la principal forma en que se transporta energía entre los seres vivos. Este ciclo inicia con la fotosíntesis, y es aprovechado a lo largo de toda la cadena trófica.

Sin embargo, resulta súper importante también para las actividades humanas, porque la biomasa es un recurso que, normalmente, queda sin ser explotado.

¡Aún mejor!

Aprovechar la biomasa significa que estaremos haciendo uso de los residuos orgánicos que generamos diariamente. Le damos un valor agregado a nuestra basura.

Ahora, como ya les hemos platicado anteriormente, las energías renovables,

las energías renovables no son algo nuevo, y la bioenergía no es la excepción.

Estas fuentes energéticas ya se venían utilizando desde la prehistoria, cuando usábamos madera para hacer el fuego que nos calienta.

Hoy, la tecnología ha avanzado un poquito, así que somos capaces de aprovechar la biomasa principalmente de dos formas:

  1. Combustión directa
  2. Transformación en biocombustibles

Estas dos aplicaciones ofrecen una alternativa renovable a los combustibles fósiles, lo que es increíble. 

Transformamos nuestra basura en energía.

Además, nos evitamos las emisiones contaminantes de combustibles como la gasolina, a la vez que se reduce la necesidad de dañar a la tierra perforando, minando, y buscando estos combustibles sucios, que eventualmente terminarán por acabarse.l

Combustibles a partir de biomasa

Me encanta lo directo que es todo este tema. Las palabras que se usan dejan realmente poco a la imaginación.

Por ejemplo, ¿Qué es un biocombustible? 

Pues nada más y nada menos que un combustible (como el diésel, o la gasolina) generado a partir de biomasa.

Bastante sencillo, ¿no?

Lo más bonito es que es bien fácil identificar cada biocombustible, pues nada más le ponen la palabra “bio” al nombre del combustible que puede reemplazar.

A continuación te platico brevemente de cada uno de ellos.

Biogás

Bio – gás. 

Es decir, “gas natural” a partir de biomasa. Bastante práctico el nombre.

Este biocombustible es un sustituto perfecto para el gas L.P:, cuyas siglas significan “licuado de petróleo”. 

Si quisiéramos darle una notación similar a nuestro gas renovable, debería llamarse biogás L.M.R.O.M.R.Q.G.L.P., que significaría Licuado de Materiales y Residuos Orgánicos Más Renovables Que el Gas L.P.”, pero honestamente, esto no suena tan elegante como L.P…

Creo que por eso no han despegado las siglas que propuse…

¡No es este tipo de licuado!

Pero estoy divagando.

Volvamos al origen: ¿Qué materia prima se puede usar para generar biogás, y cómo se hace esto?

De forma muy resumida, cualquier tipo de materia orgánica puede generar biogás. Hoy, lo más común es utilizar una de las siguientes:

  • Residuos orgánicos de alimentos (como los que quedan a diario en nuestras casas)
  • Estiércol de animales (y vaya que hay grandes cantidades de esto)

Ya que tienes la materia prima, el biogás se produce, literalmente, en modo automático.

Esto es porque se utiliza el proceso natural de la digestión anaerobia, en el cual ciertos microorganismos se alimentan de la biomasa en un ambiente libre de oxígeno, y como agradecimiento por la comida que les dimos, nos producen biogás.

Así que, en realidad, no inventamos nada, ¡sólo capturamos el gas generado naturalmente!

El principal componente del biogás es el metano, un gas que puede ser muy contaminante, pero también tiene una excelente capacidad para quemarse y usarse en la cocina, o en procesos para producir calor.

Biodiésel

¿Conoces el combustible diésel, usado por vehículos pesados y camiones de carga?

Pues esto es lo mismo, solo que bio. Y renovable.

Bueno, no es literalmente lo mismo. Algunas de sus propiedades cambian, pero para efectos prácticos, el biodiésel es muy, muy parecido al diésel normal.

Tanto así, que los motores que funcionan a base diésel pueden utilizar biodiésel sin necesidad de recibir ningún tipo de modificación. 

Simplemente llega a tu estación de carga, y pide un tanque lleno de tu biocombustible favorito. Pero no te sorprendas si no te dan 100% biodiésel, ya que es muy común hacer mezclas de diésel regular que tengan un 2%, 5%, ó 20% de su equivalente biológico.

De esta manera se logra tener lo mejor de los dos mundos: Toda la potencia del diesel a base de combustibles fósiles, con el carácter renovable del biodiésel, lo que también implica menos contaminantes liberados al ambiente.

Pero nos estamos adelantando. Regresemos un poco y veamos qué materia prima es buena para este biocombustible, y cómo ésta es transformada.

El biodiésel sin lugar a dudas proviene de la grasa.

Grasas animales, grasas vegetales, no importa. Cualquiera de estas sirve para producir este biocombustible.

Hoy, lo más común es producir biodiésel a partir de aceites, los cuales tienen a su vez un alto contenido de grasas.

De hecho, si en tu casa cocinas con aceite, y al final de cada comida lo vas juntando, tú mismo podrías producir biodiésel.

Pero este proceso es un poco más complicado que la producción de biogás. 

No basta con poner el aceite en un recipiente, dejarlo unos días, darle palabras de aliento y, por arte de magia, un día tendrás biodiésel.

En realidad se necesita una instalación y equipo de laboratorio, sobretodo si quieres tener un combustible de calidad que no dañará tu hermoso vehículo.

¿Cómo se hace el biodiésel, entonces?

Pues aquí, todo sucede gracias a la química.

El término científico para la reacción que sucede es el de transesterificación. 

Esto significa que tomas un triglicérido (tu aceite), lo combinas con metanol (un tipo de alcohol), agregas un catalizador para acelerar la reacción y, como resultado, obtienes biodiésel mezclado con glicerina.

Después viene un proceso de refinamiento para separar ambos productos y obtener un buen biocombustible.

Como puedes ver, el proceso, aunque suena rimbombante, es más bien simple. Esto no significa que sea sencillo, pues se deben de cuidar muchos parámetros como la humedad, la temperatura, el tiempo de reacción, entre otros.

En este caso, resulta mejor dejar la producción de biodiésel a los expertos.



Bioetanol

¡El último biocombustible que hoy nos interesa!

El bioetanol es un poco más misterioso que los combustibles anteriores. Definitivamente cumple con el prefijo “bio”… ¿Pero qué pasa con eso de etanol?

Probablemente te suene a que tiene algo que ver con el alcohol, y estarías en lo correcto.

Este biocombustible es lo más cercano que tenemos a la gasolina a base de petróleo, aunque no es un sustituto directo como en el caso del biogás.

En cambio, se hace lo mismo que con el biodiésel: Se mezcla el combustible regular con la opción “bio”, para producir una versión mejorada de ambas.

Si recuerdas de la sección anterior, el biodiésel se produce a base de grasas. El bioetanol, por su parte, es generado a partir de materia prima rica en azúcares.

Algunos ejemplos de cultivos comúnes para la producción de bioetanol, por su alto contenido de azúcar, son:

  • Caña de azúcar
  • Remolacha
  • Melaza
  • Sorgo dulce
  • Maíz
  • Patata
  • Yuca

Pero bueno, si ya tienes un producto azucarado ¿Cómo se convierte en alcohol?

Se utiliza la fermentación. Es un proceso que se parece a la producción de cerveza, pues se utilizan levaduras que se alimentan del azúcar de nuestra biomasa. Como resultado, producen alcohol.

Después, se destila y se refina, ¡Y listo! Tienes un bioetanol listo para mezclarse con gasolina.

En conclusión…

Como te pudiste dar cuenta, hay un gran potencial de biomasa que dejamos sin aprovechar en nuestra vida diaria.

Muchas personas vivimos acostumbradas a vivir bajo un modelo de consumo y desecho: Lo quiero, lo compro, lo uso, lo desecho.

Esto se nota incluso en los empaques de nuestros productos, los cuales cumplen con una única función: 

Proteger sus contenidos hasta que llega a las manos del consumidor, momento en el cual son tirados para formar parte de los millones de toneladas de basura que se generan en el mundo.

Consume diferente, revisa nuestro post sobre Consumo Local.

Como vemos este ejemplo por todos lados, es normal que lo sigamos. Cocinamos, y no aprovechamos los residuos de comida: Tiramos las sobras, y también el aceite.

En este artículo viste que estos “residuos” tienen la capacidad de convertirse en algo más, en un biocombustible más limpio, renovable, que utiliza la basura para generar energía.

Ya tenemos la información, ahora es momento de cambiar el chip de nuestro comportamiento.

Tenemos la capacidad de vivir una vida más sustentable, en armonía con el medio ambiente, generando el menor daño posible en el mundo.

Solamente es cuestión de que mantengamos una Actitud Verde.

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