Consumo local: Un gesto para salvar el mundo

Consumo local: Un gesto para salvar el mundo

Pequeños gestos logran grandes cambios, y el consumo local es un claro ejemplo de ello. Si te preguntas cómo es posible que nuestros hábitos de compras se relacionen con el medio ambiente, recuerda que todo se encuentra interrelacionado, y nuestras acciones siempre afectan nuestro entorno.

Es precisamente por esto que la sustentabilidad cuenta con 3 pilares principales: El ambiente, la economía, y la sociedad. Si uno de estos no se encuentra bien, todo el sistema tiende a colapsar, pues se necesita del soporte de todos para alcanzar un futuro sustentable.

De hecho, hace unas semanas veníamos tocando un tema similar cuando hablamos de los cambios que puede hacer la cadena de suministo de alimentos para reducir su impacto ambiental. 

Si la industria se encarga de cuidar el ambiente, al mismo tiempo están buscando el beneficio de las personas que habitan el planeta y, al hacerlo, se ponen en una situación propicia para que los consumidores adquiramos sus productos. Por esto, una actitud sustentable siempre será benéfica para todos los involucrados. Es un ganar – ganar.

Ejemplo de comercio local
Un mercado local es la comunidad traída a la vida

Ahora, no podemos olvidar que la industria y el comercio se mueve por la ley básica de la oferta y la demanda: Allí donde haya una necesidad, se crean oportunidades de negocio, y si lo que la sociedad quiere es un mundo sustentable, próspero, equitativo, las grandes empresas harán todo lo posible por satisfacer esas demandas. 

¿Lo hacen con propósitos de lucro? Cuenta con ello, pero no lo relaciones con algo negativo. Mejor, ve la oportunidad que se nos presenta: Las empresas ponen en nosotros, los consumidores, el poder de decisión. Ellas dependen de sus clientes para seguir funcionando, y si quieren seguir captando su segmento del mercado, deben adaptarse a nuestras necesidades. 

Y, ¿Qué necesitamos? Productos y servicios positivos para el ambiente, que sumen en vez de restar, que formen parte de un ciclo natural de sustentabilidad y abundancia.

Esta idea nos regresa, una vez más, al concepto del consumo responsable. Como ya vimos, los clientes tenemos el poder de votar con nuestro dinero quiénes preferimos que nos provean. Así que los invitamos a votar responsablemente.

Hoy queremos compartir con ustedes el concepto de consumo local, una idea que no es nueva, pero que tampoco es la norma. Aquí veremos los beneficios e impactos que este modelo de compras trae para nosotros. 

¡No te lo pierdas!

¿Qué es el consumo local?

El nombre probablemente ya te haya dado alguna pista, pero no dejemos ninguna duda en el aire: Por consumo local nos referimos al hecho de adquirir los mismos productos que necesitamos para nuestra vida, pero hacerlo dentro de nuestra misma ciudad o comunidad.

Ahora, las oportunidades para practicar este tipo de consumo son numerosas y nos rodean todos los días. Depende de nosotros mantener una mente abierta para poder identificarlas y aprovecharlas.

Esto no significa que de un día para otro nos vamos a independizar del comercio globalizado, alimentándonos de nuestra granja local, y yendo al trabajo en una bicicleta fabricada por nuestro vecino. Pero sí implica ser conscientes de que el apoyo a nuestra comunidad nos puede traer beneficios innumerables. Solo es necesario superar la inercia inicial, y empezar a hacerlo.

 

Visita un mercado cercano. Es una experiencia llena de olores, colores, y sabores. [Foto de Gary Butterfield, en Unslpash]

¿Qué podemos consumir local? Nuestros alimentos serían un buen punto de inicio. Ir al mercado, a la central de abastos, disfrutar el ambiente, los olores, la frescura de los productos.

¿No eres aficionado de cocinar? También puedes acudir a restaurantes de tu comunidad, quienes probablemente adquieran sus ingredientes de distribuidores localizados en tu ciudad (aunque esto no siempre se cumple).

Creo que aquí es un buen momento para hacer la distinción entre negocios locales, y negocios de cadena ubicados en tu localidad. En este artículo nos referimos 100% a los primeros, son ellos los que fueron creados, nutridos, y amados por los miembros de tu comunidad, quienes tienen tanto interés, como tú, porque tu ciudad florezca. Con esto, no tachamos como negativas a las grandes cadenas que laboran cerca de ti. Simplemente son otro segmento del mercado, del cual no estamos hablando el día de hoy.

Con esto claro, vayamos un poco más profundo y revisemos los beneficios no solo de comprar localmente, sino de hacerlo responsablemente. ¿Listos?

Más que consumo local, consumo responsable

Para nosotros, un consumidor responsable es aquel que realiza sus compras de forma consciente. Es decir, sabe lo que necesita, y elige a quien le dará su dinero, considerando los beneficios ambientales, económicos, y sociales que eso traerá. 

De acuerdo con la organización Ethical Consumer, estos tipos de consumidores presentan varias características:

  • Irónicamente, los consumidores responsables buscan reducir su consumo, pues saben que hoy, cualquier tipo de producción trae consigo un impacto ambiental negativo.
  • Es activista, pues simplemente con sus hábitos de consumo rompe la norma de lo común, buscando lograr un cambio positivo en su sociedad.
  • ¡Consume local! Esto refiriéndonos tanto a productos como a servicios. Además, procura adquirir productos de segunda mano, extendiendo su tiempo de vida útil.
  • Es inteligente, por lo que invierte su dinero en empresas sustentables y ambientalmente responsables. Es decir, invierte éticamente.
  • Aplica las 3 R, por lo que reutiliza, repara, y, como última opción, recicla.

Como puedes ver, el consumo local no es el inicio y el final de las acciones que podemos tomar en pro de la sustentabilidad. En cambio, es una herramienta en nuestro arsenal para lograr cambios positivos. Es una parte del consumo responsable, y se encuentra íntimamente relacionado con otras actitudes verdes, como una alimentación con menos productos de origen animal, el ahorro de recursos, y el ambientalismo.

¿Qué te parecería sumarte al consumo responsable? Te dejamos la invitación abierta a formar parte del cambio. Si no estás convencido, la siguiente sección te presenta algunos beneficios de consumir localmente. Asegúrate de revisarlos.

Beneficios e impacto

Te presentamos dos escenarios: En el primero, una persona adquiere una bicicleta de segunda mano, vendida por una persona de su comunidad (¡Yay!). En el segundo, la misma persona compra una bicicleta nueva, manufacturada y enviada directamente desde el extranjero (Nay). ¿Qué ventajas y desventajas tiene cada situación?

Analicemos primero el caso de la bicicleta nueva. 

Para iniciar, lo más probable es que se hayan tenido que extraer nuevos recursos para poder crearla. Luego, se utilizó energía para su manufactura. En el envío seguramente se empleó cartón, plástico, y materiales varios para empacar de forma segura el producto. Luego viajó atravesando el océano, generando emisiones contaminantes en el proceso, hasta que llega a la puerta de su comprador, quien otorga su dinero a una empresa internacional, con prácticas y estándares desconocidos.

¡Veamos ahora el segundo caso! 

El cliente contacta al vendedor, y llegan a un común acuerdo: El comprador le paga al vendedor, manteniendo el dinero dentro del mercado local. ¿Qué materiales y energía adicionales para la manufactura del producto? Cero, pues la bicicleta fue producida hace unos años, así que para satisfacer la necesidad del consumidor, no se requiere un gasto adicional. Revisemos las emisiones generadas por el transporte: Si se movió en automóvil, se cuentan las generadas desde su casa, hasta el punto donde recogió su bicicleta. Hace falta un estudio para poder contabilizarlas, pero hoy por hoy, puedo asegurar que serán menos que las creadas al cruzar el océano. 

Es una diferencia enorme, ¿No lo crees?

 

El comercio local genera alianzas clave entre los negocios de tu comunidad [Foto de Perry Grone en Unsplash]

De forma puntual, el comercio local trae consigo beneficios en materia ambiental, económica, y social. Como se pudo ver en el ejemplo, ambientalmente tiene la ventaja de que se reducen las emisiones de dióxido de carbono a lo largo de toda la cadena de suministro. Además, se utilizan menos materiales para el empaquetado de los productos, pues necesitan recorrer menos distancia.

En materia económica, permite el flujo de dinero dentro de la comunidad, lo que se puede considerar como un crecimiento doble, ya que con la misma cantidad de dinero, más personas de la localidad pueden satisfacer sus necesidades, siempre y cuando este siga cambiando de dueño. Además, permite que los negocios crezcan y se desarrollen, lo que fomenta la competencia, promueve la diversidad de productos, y mejora su calidad.

Hablando de las personas, podemos disfrutar de una atención personalizada, de un trato con tacto, con más amabilidad de la que probablemente tengamos de un gran corporativo. También mejora la salud de los consumidores locales, pues sus alimentos son producidos a una menor distancia de sus hogares, así que requieren menos conservadores, menos químicos, y mantienen una mayor cantidad de sus propiedades y nutrientes, pues tardan menos tiempo en llegar del campo, a su mesa.

Por último, hay un elemento más que caracteriza al consumo local: El sentido de comunidad…

Sentido de comunidad derivado del consumo local

Si recuerdas, hace algunos párrafos te contábamos sobre los tres pilares de la sustentabilidad. En esta sección, queremos hacer énfasis en los beneficios que el comercio local tiene sobre uno de ellos: La sociedad.

Hacemos esta mención especial porque, al final, es el que nos concierne a todos por igual. Es decir, si tenemos un buen medio ambiente, y la economía prospera, eso no puede más que traer beneficios para las personas, y eso es increíble. Sin embargo, a veces resulta difícil cuantificar los impactos positivos a nivel social, ya que no se suelen medir con números, sino que resultan ser más subjetivos.

Pese a esto, no se puede negar que estén ahí, y consideramos que hay un concepto que es capaz de englobar a la mayoría de ellos: El sentido de comunidad.

Una localidad sana, en equilibrio con el medio ambiente, y con la capacidad económica para satisfacer sus necesidades, es prácticamente una utopía, de esas que se ven en las películas.

 

Ambiente, economía, y sociedad. Los tres pilares de la sustentabilidad.[Foto de Daniel Funes Fuentes en Unsplash]

 Imagínate en una situación así.

Sales de tu casa, y respiras un aire puro, limpio. Caminas al mercado, porque te queda a 10 minutos yendo a pie. En el trayecto, saludas a tus vecinos, y al llegar a la tienda, le das los buenos días a Alonso, el dueño. Le preguntas por sus distribuidores, a quienes también conoces, pues tienen cultivos verticales dentro de la ciudad, para disminuir la contaminación derivada por su transporte…

Considera vivir así tus días, formando parte de una sociedad unida, segura, comprometida con sus integrantes. ¿El comercio local es la forma de lograrlo? Probablemente no por sí solo, pero es un excelente gran paso. Este tipo de consumo te ayuda a involucrarte con la comunidad, genera un sentido de pertenencia, y te permite conocer a los miembros de la cadena de producción y distribución.

Esto genera confianza, respeto a sus procesos y dificultades, empatía, lealtad. El saber de dónde viene lo que adquieres le otorga mayor valor, y eso, tal vez, nos vuelva más conscientes, más preocupados por cuidar nuestro mundo, y nuestra localidad. Pues sin sus recursos, sin las personas que la nutren y mantienen, nunca sería posible alcanzar ese mundo ideal con el que soñamos.

En conclusión…

Durante siglos nos hemos estado acostumbrado a crecer hacia afuera, apreciando los beneficios y facilidades que el libre mercado y un mundo globalizado han traído para nosotros. Y de verdad que estos modelos son maravillosos, pero la realidad actual nos demuestra que probablemente, en su estado actual, no sean ideales.

¿Esto significa que el comercio local sea perfecto? Para nada. Habrá artículos y servicios que definitivamente no podrás conseguir en tu localidad, pero definitivamente creemos que es un paso en la dirección correcta, sobretodo si aspiramos a ser parte del cambio necesario para mitigar la crisis ambiental durante los próximos 10 años.

Hoy, aún no es posible contar con todas las respuestas, pero si nos guiamos por todos los beneficios ambientales, económicos, y sociales que este tipo de comercio trae para nosotros y para nuestros seres queridos, parece sensato al menos darle una oportunidad. ¿No lo crees?

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